jueves, 17 de abril de 2014

Pequeña crónica de una pequeña gran experiencia


“Gracias Familia”, me dijo cuando le comuniqué que le había bautizado como “el más romántico de los soneros, y el más sonero de los románticos”. Eso sucedió una mañana, en uno de esos días que conformaron el período de diligencias para poder traerlo a cantar a la República Dominicana: Luego de fracasar en el intento de comunicarme con su esposa y manager, alguien pudo conseguirme el número de teléfono de la casa. Al llamarla, una voz masculina me comunicó que acababa de salir. Al preguntar quien me hablaba, me respondió, “Es Cheo, su esposo”. 

Entre asombro y alegría, pude confirmar que la amabilidad que todos hemos percibido, entre grabaciones y escenarios, no era una pose, pues sentí sus buenas vibraciones en su timbre de voz y discurso. 

Fue corta la llamada. No le hablé del motivo de la misma, pues no quería perder la oportunidad de conversar de cosas que para mí tenían mayor significado. No podía creer que hablaba con uno de mis cantantes preferidos…no de la salsa, no del bolero, sí de todas las expresiones. 
Finalmente no se dieron las cosas y no pude producir el anhelado concierto con Cheo Feliciano. Y no me sentí mal por ello; más bien he dado gracias a Dios por aquella corta conversación, donde el ser humano engrandeció la obra del artista. 
Tiempo después vino a cantar para los dominicanos, y yo estuve donde tenía que estar. En primera fila disfruté, como el admirador que he sido de sus canciones, y que siempre seré.


Alexis Méndez

"A la memoria de José "Cheo" Feliciano. Gracias por la música". 

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