viernes, 11 de junio de 2010


(Por Alexis Méndez)
Disfruté mucho de su compañía en el III Congreso Música, Identidad y Cultura en El Caribe, donde tuvo una participación importante, tanto en escena, como en una disertación en la que ilustró a los presentes sobre el bolero en Venezuela
Luego, decidió quedarse porque en su pueblo, Hato Mayor del Rey, le iban hacer un homenaje. Eso lo tenía como un niño que iba a recibir un juguete nuevo.
En esos días, un amigo en común, Crispín Fernández, lo invitó a dirigir unos ensayos de la Santo Domingo Jazz Big Band.
A partir de ese momento quedé convencido del calibre de músico con el que había compartido.
Y es que como profesional era muy exigente. Recuerdo que una vez me dijo que si me iba a dedicar a lavar automóviles, que lo haga, pero que procure ser el mejor lavador. Con esa política, pasó Porfi Jiménez su vida.
Por todo eso su muerte me ha marcado sobremanera, porque ya no volveré a leer sus mail, que llegaron por motivos profesionales y luego pasaron al plano amistoso.
Una amistad sincera fue la que percibí de él. La sentí a cada momento, con esas llamadas que entraban a cualquier hora, tan solo para saludar.
El 21 de Agosto de 2009, publicamos una pequeña entrevista que pudimos hacerle al maestro. Les invito a refrescarla.

Para leerla, entren AQUI.

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