viernes, 31 de octubre de 2014

Yo soy la salsa...mal condimentada

Por Alex Quezada

 “Cuando muera quiero que la lápida diga: Aquí está Johnny Pacheco en contra de su voluntad….”; es lo que se escucha en uno de los tantos momentos jocosos del citado compositor y ya legendario director de Orquesta, en sus intervenciones del docudrama “Yo Soy La Salsa, que pretende erigirse como un tributo a su exitosa carrera musical y que el pasado 30 de octubre tuvo su estreno en República Dominicana. Pero que lástima que salvo las opiniones del director Leon Gast y los instantes de dramatización interpretados por el actor dominicano Danilo Reynoso, que apenas abarca un cinco por ciento de la cinta, lo demás solo parece material promocional o un planteamiento de intenciones de algo que está por organizarse, como si fuese un making o behind de algo que se va a hacer, lo cual apreciamos como un fallo narrativo, lo que se torna en un hastío para el espectador y más aún para el que ya tiene conocimiento de  los audiovisuales anteriores de Las Estrellas de Fania y que se encuentra en la sala de cine esperando que le sirvan algo.

Si bien es cierto que desde hace muchos años sentimos admiración por el personaje homenajeado, también lo es que el presente material no nos aporta nada nuevo que debamos saber. No nos hace variar nuestro punto de vista sobre el Maestro, tampoco nos muestra a plenitud, material del concierto del Hotel Jaragua del pasado 25 de marzo de 2014; este último pudo haber sido el eje central de contenido, si se plantearan otras metas de edición o venta, ya que lo que actualmente está en pantalla, apenas muestra escasos segundos de los artista, que no creo que con eso estén satisfechos, sobretodo los dominicanos. En esencia ese concierto merece ser apreciado con más integridad.

Es válido recurrir al conocido material audiovisual de Fania, de los años 70 en el Club Cheetah, el Yankee Stadium, Zaire y otros pietajes, para un montaje con las nuevas entrevistas y el concierto de marzo; pero a nuestro entender, esas imágenes se convirtieron en el pantano en que se hundieron las nuevas ideas. Todos estos fragmentos de entrevistas realizadas a Cheo Feliciano, José Alberto “El Canario”, Bobby Valentín, Roberto Roena, Rubén Blades, Luis “Perico” Ortiz, Cuco Valoy, Marc Anthony y otras figuras, solo se limitan a una empalagosa alabanza; no hay puntos oscuros en torno a estos músicos, todo parece un excesivo culto a una figura que hay que agradar para complacer egos- Jesús Cristo parece tener más contradicciones que estos humanos.

Yo Soy La Salsa avanza a tropezones entre climax, anticlímax y pocas sorpresas. El material antiguo de Fania se ha digitalizado y toma otra dimensión, lo mismo no podemos decir de otros fragmentos que forzosamente deslucen el propósito actual; el sonido y la edición de sonido son de sus mejores logros; la dirección de fotografía en la entrevista en casa de Pacheco es inferior a la de los instantes de Danilo Reynoso, y cuando eso sucede el editor debe mostrar su audacia en cortar a tiempo y mantener el ritmo.

Concluimos diciendo que las ideas, por bien intencionadas que sean, también deben seguir técnicas, que este docudrama debió priorizar en el material del Hotel Jaragua y plantearse, promoverse y proyectarse como el último concierto de Fania All Stars, el último concierto de Cheo Feliciano y el último concierto de Johnny Pacheco en su país.

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