miércoles, 6 de agosto de 2014

Atronik Room: Otra experiencia de Edgar Molina

(Por Alex Quezada). 
alexquezada1@gmail.com 

Innovación y vanguardia son dos atributos que bien podrían distinguir la inquieta labor del joven percusionista Edgar Molina, una figura que desata las más variadas vibraciones en la actual escena musical de República Dominicana. Éste sigue exponiendo su destreza en su set de instrumentos que continúa ampliando constantemente y con el cual aborda los diversos matices de la música tropical, jazzística y afro-brasileña que tanto cautiva al público espectador en sus actuaciones, que entre gestos, sonrisas y emociones deja escapar su satisfacción, como quedó evidenciado el pasado lunes cuatro de agosto son su propuesta Edgar Molinas Atronik Room.

Una vez más, amantes del Jazz, Bossa nova y World Music que se dieron cita como cada lunes a Lulú Live Sessions, en Lulú Tasting Bar, fueron testigos de otra experiencia hasta cierto punto novedosa, que también integró a Álvaro Dinzey en los teclados, a Esar Simó en el bajo; y en la que su desempeño tuvo interacción con disimiles objetos que aportaron su sonoridad propia. Todo esto combinado con el material del Dj SeleKtor Siete, quien manipuló sus discos de vinilo, de donde surgieron desde elemetos del Funk y música electrónica hasta variantes de Lounge y Ambient, que le dieron el toque retro que complementó cada pieza a modo de banda sonora que se fue nutriendo mientras avanzaba en su desarrollo.

En un escenario donde destacaba la inclusión de una licuadora que no solo fungió como símbolo alegórico de mezclas, musicalmente hablando; sino que la misma tendría una función en sí, pues allí se expusieron combinaciones de múltiples tonalidades en base a clásicos desde  “So What” de Miles Davis, Nothing Personal” de Don Grolnick, “Papa Lips de Bob Mintzer o “Agua de marzo” de Tom Jobim, hasta improvisaciones e inquietudes propias que fueron lo suficientemente demostrativas para expresar lo abierto y absolvente que pueden  ser los géneros y estilos cuando están en las manos correctas.

Si bien la sobriedad y los detalles minimalistas fueron elementos que destacaron en la propuesta Percutrónika, de Molina junto a Guarionex Aquino y Fellé Vega, la cual apreciamos el pasado cinco de julio en Casa de Teatro, en esta ocasión su ensamble Atronik Room es más recargado en lo sonoro, agresivo en su ejecución e híbrido en su concepción e interacción constante entre los miembros del cuarteto, y con escasos y breves solos.

Así transcurrió el repertorio de alrededor de doce piezas, hasta llegar a la mezcla más esperada cuando se desplegó la ambientación de un bar con sus detalles de ruido, murmullo, cristales y música, al tiempo que Edgar ejecutaba la batería, improvisaba el monólogo de un bartender, mientras operaba la licuadora a su alcance y en la cual fue agregando los ingredientes para un gran trago, del cual tomé, y aquel sonido también fue parte del tema en desarrollo.

La pieza “Agua de marzo, con énfasis del teclado de Dinzey y la incesante batería de Molina que intermitente sobrevolaba su ejecutoria, se extendería hasta sorpresivamente conjugarse entre fragmentos de dos temas de Esar Simó en su etapa de ICSR Proyect, como fueron “La Bomba de Los Mina” y “El Radio”; la osadía rap también tuvo como recompensa el aplauso de los presentes.

En conversación aparte, Alvaro Dinzey, también vinculado al proyecto Retrojazz, nos expresó su valoración sobre este concepto de producción como una grata experiencia. Por igual la noche sirvió para Esar estrenar su nueva adquisición, un bajo Sendel; un baby bass del cual nos comentó de su procedencia colombiana y de su confección hecha a mano; agregando que actualmente este instrumento es la sensación en las nuevas grabaciones de salsa; que su constructor ha generado un fenómeno que está vendiendo bien y con el cual ha conseguido un excelente sonido, inclusive con más punch que los originales baby bass de los 60s. 

Foto: Alex Quezada. 

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