lunes, 7 de julio de 2014

Percutrónika, una experiencia sensorial

(Por Alex Quezada).
alexquezada1@gmail.com

Cual naturaleza fecunda que se abre a la vida; como percibiendo el germinar de embriones que brotan rodeados de humedad, de rocío, de lluvia, con propósito de erigir su verticalidad o para expandirse en su entorno; como arbustos y follajes mecidos por ráfagas de vientos. Así inició, con zumbidos y revoloteos de aves -reales o  imaginarias- que inundaron nuestros sentidos para sumergirnos en un ejercicio de contemplación sensorial, así nos abrimos a Percutrónika, una propuesta sonora que logró deslumbrarnos la noche del pasado sábado en el auditorio de Casa de Teatro.
En escena, la experiencia e innovación de tres percusionistas dominicanos quedó una vez más demostrada. Guarionex Aquino, Fellé Vega y Edgar Molina, se propusieron mostrar una banda sonora que nos transportó desde la aparente quietud y ebullición de la naturaleza viva, hasta el ambiente habitual de cualquier contorno habitado o ciudad que vibra con su estilo de vida contemporáneo. Con este propósito se hicieron acompañar por José Amable Frómeta, para la ingeniería de sonido, quien fue el cuarto elemento, su mejor cómplice.

Echando mano a instrumentos diversos, muchos de los cuales, surgidos del ingenio artesanal, estos artistas utilizaron recipientes con agua, tinajas, gon, cascabeles, panderetas, udú, tambores, caracoles, un orinal, bidones plásticos o sencillas  cuerdas de nylon, entre otros, para crear sonoridad convincente.
Sin restar mérito, es válido señalar la sencillez del montaje, sin mayor despliegue que la propia instrumentación de los ejecutantes y el aspecto de luces estáticas que pudieron tener un mejor dinamismo. Aunque el público brindó sus aplausos en cada pieza y dejó escapar sus emociones ante los desafíos de los músicos, también cabe apuntar las reiteradas, extendidas y fallidas intervenciones de los protagonistas al momento de tomar el micrófono para emitir algunos comentarios. Sobre este último aspecto nos consolamos con la ilusión de que el editor del audio hará su mejor cirugía. No obstante, la magia se adueñó de todos los que estuvimos presentes, y no cabe duda que la experiencia es digna de ser repetida.  
Foto: Alexis Méndez. 


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