sábado, 18 de junio de 2011

De Grammy y jazz latino. Apuntes de una relación

(Por Alexis Méndez)
Inicio citando, “El jazz latino es fusión, fusión entre el jazz y la música latina, fusión de elementos y de lenguajes, fusión de tradiciones y de conceptos. No es sólo una mezcla efectiva, ni una fórmula matemática. La fusión tiene tanto de música como de sociedad, así como de entender lo que hay tras una expresión sonora (Arteaga, José. “Oye Como va. El mundo del jazz latino”. Madrid, 2003).
El párrafo anterior describe el motivo de su fuerza y trascendencia. Esta expresión es cuerpo maleable que a través de décadas ha tomado forma de acuerdo a la cultura latinoamericana con la cual ha interactuado el jazz. Es un diálogo que en principio-por lo menos así nos lo hicieron saber-llega al mundo a partir del encuentro de la música del Sur de Estados Unidos y la del Caribe, acentuándose en elementos y motivos cubanos.
Hoy el menú es mucho más amplio. Nos dicen que el jazz es un poliglota que se ha entendido con la bomba y la plena de Puerto Rico, el merengue de República Dominicana, el reggae jamaiquino, los joropos venezolano y colombiano, el landón y el festejo peruano, el candombe uruguayo, el tango argentino y la más amplia variedad de propuestas brasileñas. Por supuesto, esta es una muestra de sus interlocutores. Faltaría tinta para nombrar tantos discursos.
Son las mismas fuerza y trascendencia que recientemente se han manifestado en contra de la exclusión del jazz latino de los premios Grammy otorgados por NARAS (Academia Nacional de Artes y Ciencia), con más intensidad que la generada por otras categorías también excluidas. Y no es para menos porque el jazz que proviene de este ecléctico vecindario llamado Latinoamérica es considerado como una de las músicas más influyentes de estos tiempos, la cual ha encontrado eco en países ajenos a los procesos que generaron cualquiera de sus variantes.
No se trata de enjuiciar a los llamados premios de la academia. Estos-entregados por gente del sector de la música a gente del sector de la música-siempre han sido estímulo a la creación en el universo de las grabaciones, lo que ahora se debe valorar más si se toma en cuenta que los cambios impuestos por la tecnología informática han debilitado la industria discográfica y todos los actores que intervienen en ella (compositores, productores, intérpretes, ingenieros, diseñadores, distribuidores). Se trata de que-amén de sus estatutos y decisiones-la academia ponga oído al tambor, ante las múltiples manifestaciones que ha generado la exclusión de esta música que tiene sus símbolos y su identidad, cuya pasión, a través de la historia ha corrido en espiral y que cuenta con una discografía que cada año engorda, gracias a los millones de seguidores con que cuenta en todo el hemisferio.

Historia de la relación

En 1994 la Academia Nacional de Artes y Ciencia ingresa la categoría “Mejor participación de jazz latino”. El primer Grammy (premiación efectuada el 1 de marzo de 1995) lo obtuvo el álbum “Danzón” del trompetista cubano Arturo Sandoval. Otros nominados en esta categoría fueron los trabajos “Taboo” de Ray Barretto & New World Spirit, “944 Columbus” de Mario Bauzá & The Afro-Cuban Jazz Orchestra, “Crossroads” de Jerry González & The Fort Apche Band y “Palmas” de Eddie Palmieri. Para esa misma premiación, Arturo Sandoval había tenido dos nominaciones adicionales, “Mejor arreglo para un instrumental” y “Mejor composición instrumental, ambas por el tema “Mis abuelos”. Además, el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba fue nominado en la categoría “Mejor participación de jazz instrumental” con la producción “Rapsodia”. A toda aquella participación se añade el premio obtenido por el bajista cubano Israel “Cachao” López, que aunque fue en la categoría de “Mejor álbum tropical” este cuenta con las inflexiones jazzísticas propias de las descargas afro-cubanas de los años 40 y 50.

Pero no es aquí donde inicia la relación de los Grammy y el jazz latino. Esta se viene dando desde 1975 (Ceremonia realizada el 28 de Febrero de 1976), año en que se incluye el rubro “Mejor grabación latina”. Este premio lo obtuvo el álbum “The Sun of Latin Music” del nuyorican Eddie Palmieri, un material salsero con arreglos progresivos y fuertes influencias de jazz. Con el disco de Palmieri competían dos de jazz latino (“Afro-Indio” de Mongo Santamaría y “Paunetto’s point” de Bobby Paunetto), tres más de salsa (“Barretto” de Ray Barretto, “Live at Yankee Stadium Vol.1” de Fania All Stars y “The good, the bad and the ugly” de Willie Colón) y uno de baladas (“Quieres ser mi amante” de Camilo Sesto).
A partir de ese momento siempre estuvo la presencia del jazz latino en los Grammy. La primera producción ganadora que netamente obedece a este estilo fue “La onda va bien” del vibrafonista norteamericano Cal Tjader (1980, Mejor grabación latina). Posteriormente lo obtienen “Guajira pa’la jeva” de Clare Fischer (1981), “On Broadway” (1983), “Mambo Diablo (1984) y “Lambada Timbales” (1990), todas de Tito Puente. Además, está la presencia de otros nominados y ganadores que incluyeron el jazz latino de manera parcial.
Posterior a 1994, se registran interesantes trabajos como ganadores. Son los casos de “Antonio Brasilero” (1996) del legendario Antonio Carlos Jobim, con el que se premia el muy importante e histórico maridaje entre el jazz y la música de Brasil. También los disco “Masterpiece” de Eddie Palmieri y Tito Puente (2000, “Mejor álbum de salsa”) el cual aborda el jazz a partir de elementos tímbricos y armónicos del mambo; “Nocturnal” del bajista estadounidense Charlie Hayden, que presenta una perfecta cohesión de bolero y jazz (2002); “Live at Blue Note”, primer Grammy del dominicano Michel Camilo (2003) que recoge la magia en vivo del repertorio de este pianista y su Trío y “Listen Here”(2005), primer trabajo ganador de Eddie Palmieri cuyo contenido es 100% jazz latino.
(Continuará).


Nota: Las fechas que aparecen al lado de cada álbum corresponde al año en que estos fueron publicado, que es el año que NARAS adjudica a cada edición, aunque por lo regular la ceremonia se realiza al año siguiente.

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