lunes, 29 de marzo de 2010

(Por Alexis Méndez)
Todo llegó de golpe. Me invitaron, lo pensé, me decidí…y el no colocar fotos de este evento para respaldar estas líneas, es señal de que solo fuí a disfrutar, con el corazón abierto y sin ningún fin que no sea cantar y cantar con Pablito.
Que bueno que me convencieron para que asista al concierto de Pablo Milanés, porque no quería compartir aquel deleite con el evento proselitista que motivó su presencia en Santo Domingo.
No obstante la irritación que me causan los políticos dominicanos, acudí a la cita. Me hice el ciego y el sordo ante muchas cosas que se vieron y se dijeron, y me regocijé con las canciones de uno de mis intérpretes preferido, el que me causó la mejor de las impresiones, pues el hombre está como el buen vino.
Luego de la participación de Marel, quien estuvo formidable, Pablo salió al escenario portando su mejor cara, dispuesto a regalar la mejor noche. Y así lo hizo. El autor de Yolanda sintonizó con todas las almas, ofreciendo un repertorio que intercambiaba temas nuevos con las canciones de todos los tiempos.
Dije como el buen vino y así lo sentí. Los años le han dado el reconocimiento de excelente intérprete, que magistralmente entona en primer y segundo plano, que lleva una sola afinación y un timbre que se te aloja en todos los sentidos, al que le sirve de marco, una exquisita y experimentada banda.
Fue una noche de grandes emociones, la cual terminé bailando con Sergio Vargas, que coronó la noche con sus mejores merengues.

“De la presentación de Pablo Milanés. Domingo 28 de Marzo de 2010, Plaza Juan Barón, Malecón de Santo Domingo”.

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