miércoles, 21 de octubre de 2009

(Alexis Méndez)
Casi caigo boca arriba cuando me enteré que no hay recursos para terminar de honrar un convenio entre la Secretaría de Estado de Cultura y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, que pretende licenciar a los profesores de artes con capacidad probada, durante años, en el campo de la enseñanza.
Casi caigo boca arriba cuando supe que un grupo de profesores de música, que están cursando dicha licenciatura, se decidieron hacer un concierto, que se dio acabo anoche (20 de octubre) en el Conservatorio Nacional de Música, para recaudar los fondos que puedan llevar este programa a feliz término. Además, estos mismos profesores tuvieron que salir a tocar las puertas de amigos que puedan comprar las boletas.
Ante un panorama tan lamentable y al enterarme, en esos días, cuanto está costando tener en la República Dominicana al maestro José Antonio Molina ejerciendo la función de director de la Orquesta Sinfónica Nacional, terminé cayendo boca arriba.
Recuerdo como los miembros de MUSICA MAESTRO celebramos y auguramos todo el éxito del mundo a la OSN, al enterarnos que estaría bajo la batuta de Molina, que merece todo lo que se le está dando y más, pero el "coño" tiene que oirse en júpiter cuando uno pone de frente estos dos cuadros, que son ejemplos de una amarga realidad.
Es triste ver como la calidad del músico dominicano desciende, por falta de escuelas de música y es triste sentir la ausencia de un eficiente programa académico. Da rabia ver la inequidad en los presupuestos, estar presente frente a un bonito, pero hueco cascarón de proyectos que a la postre, lo que hacen es saciar las necesidades sociales de una minoría.

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