Una canción
tradicional checa sirvió de guía en 1941 para que Harry Simeon la adaptara para un arreglo más moderno y recibiría
letras de Katherine Davis y Henry Onorati. La versión más popular del tema The Little Drummer Boy, es la que
grabaron Bing Crosby y David Bowie para un especial de
televisión en 1977. Pocos días después, Crosby
moría de un ataque al corazón mientras jugaba una partida de golf en la
zona residencial La Moraleja, de Madrid, España.
En mis intenciones y emociones alrededor de las versiones, no me canso de valorar a “Licenciado Cantinas” de Enrique Búnbury, un trabajo tan osado como la “N” que quiebra toda regla gramatical en su apellido. Es un álbum desafiante, donde temas de diferentes lugares violan las leyes bajo las cuales fueron creados, acomodándose a los estatutos de este genio. Pero como soy del barrio, está sobreentendido que mis vibraciones fueron más alta ante las versiones de “El mulato” y “El día de mi suerte”, dos temas salseros que me hicieron recordar que puedo “roquear” sin olvidar de donde vengo, acentuando mi orgullo por la música de Pacheco, Palmieri y La Ponceña. “El mulato” lo grabó Ricardo Ray y Bobby Cruz, y es resultado de la divina cohesión que permitió que los nacidos en Nueva York y de padres caribeños encontraran una identidad, siendo de aquí y de allá. Es una guajira soul muy bien lograda. En tanto que el “Día de mi suerte” es uno de los grandes éxitos de una de las duplas má...

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