Se siente que está saliendo del ghetto. Me refiero a la que vive en República Dominicana, donde el freno siempre ha estado latente. Todo indica que el asunto se les ha ido de las manos a los que por décadas han prohibido que la marginalidad levante su grito y que los medios masivos se hagan eco. La preferencia del pueblo les dobló el pulso. Lo digo porque ante un merengue carente de aportes significativos desde principio de los 90, una bachata que se repite desde hace 10 años y un reggaeton (dembow) desechable, a esos que controlan el entretenimiento solo les ha quedado la opción de mirar hacia los barrios donde los salseros abundan, desde el nacimiento de esta expresión. Si señor, han pasado años desde que el movimiento de la salsa se hizo realidad en todo el mundo y desde ese tiempo los dominicanos hemos tenido representación, tanto en la ciudad de Nueva York-que una vez fue la gran Meca-como en el país. Siempre se nos ha vendido como un país merenguero, ahora también bac...