(Por Alexis Méndez) No niego que me muero de ganas por ir a ver la presentación de Willie Colón en Santo Domingo; pero una fuerza mayor me lo impide. La verdad es que antes de tomar la decisión de asistir a un evento musical, analizo las condiciones del lugar, que en este caso no va conmigo. Y no va, entre muchas razones, por lo costoso del sitio. Esto cae en la paradoja, pues está ubicado en un sector clase media inclinada hacia abajo, lo que contrasta con los carros de lujos que llegan aquel lugar, transportando a peloteros y personalidades de la vida pública del país que tienen al lujo y a las excentricidades como únicas razones de ser. Lo que yo gano al mes es gastado por una de esas personas que allí frecuentan. Y si no le cae atrás a aquel estilo de vida, entre camarero y otros empleados te hacen la vida imposible, y hasta terminas odiando al artista que fuiste a ver. Esa es la historia, repetible muchas veces y en diferentes establecimientos. Pero yo no caigo ni caeré en el erro...