Ir al contenido principal

Memoria en 33 r.p.m. Você Passa, Eu Acho Graça, canción para tres versiones.

(Alexis Méndez).

Siendo un niño, que apenas leía y escribía, llegó a mis oídos la melodía de una canción que en diferentes episodios de mi vida me ha atrapado. Es lo que ha sucedido en aquella mañana sabatina de estos días, en la que llegó de la nada un tarareo que ha servido de motor para construir esta tinta. Se trataba del tema “Você Passa, Eu Acho Graça”, siempre amplificado en episodios de mi niñez, primero en la legendaria voz de la brasileña Clara Nunes. 


(…) Nessa vida tudo passa e você também passou, así reza un fragmento del tema, el cual titula un álbum de Clara de 1968, y que para el tiempo en que estaba en mis manos ya era reliquia. Por supuesto que no entendía el mensaje, pues eran su voz, los juegos armónicos- novedosos para mí- y el ritmo, paquete suficiente para tocar mi naciente sensibilidad hacia la música.



Poco tiempo después, llegó a mi casa otro álbum que era 10 años más joven que el ya mencionado. Se trataba de un álbum salsero al que llegué a adoraba, y aún sigo adorando con locura. Me refiero al poderoso “La orquesta de mi tierra” de la Sonora Ponceña.

Con ambas producciones creció mi melomanía, con algunos momentos donde las tuve al mismo tiempo en mis manos. Pero lo curioso es que nunca advertí que en el trabajo de la Ponceña estaba incluida una versión de “Você Passa, Eu Acho Graça”. Así es, estaba en español y dispuesta a que la bailen como se bailaba en el barrio. Pero no recuerdo que mi tío y sus amigos la hayan disfrutado, y pienso que la culpa la tuvo el impacto del tema “Madrugando”, única salsa de aquel vinilo que se reproducía en mi entorno.

Ya para el 1985, mi insistencia por sintonizar emisoras radiales que colocaran merengues, me llevó a encontrar uno interpretado por Jochy Hernández. El título: Ahora yo me río. Era el mismo tema de Nunes, el cual pude grabar en un cassette y aprender sus letras: (…) En la vida todo pasa y usted también pasó. En esos días, mientras comentaba lo mucho que me gustaba aquel tema, alguien hizo referencia a la versión salsera de la Sonora Ponceña, la misma que estuvo postrada en la salsa de mi casa y que nunca descubrí.

Hoy no puedo decir, cual de las tres prefiero más. Todo va a depender del estado ánimo. Las tres sacan a flote esas células comunes aportadas por la afro descendencia permitiendo que los versos y melodía, concebidas en un samba, se ajusten tanto al patrón del son, como al del merengue.

“Você Passa, Eu Acho Graça”, de la autoría Altaulpho Alves y Carlos Imperial, ha generado varios covers, pero todos partiendo de la primera versión, la de Nunes, y la de la Ponceña, venerada en el universo de la salsa. Incluso, no descarto que el merengue de Jochy Hernández surgiera a partir de la versión de la banda de Papo y Quique Lucca. En portugués he encontrado las grabaciones de Cassia Eller e Note Ilustrada, del mismo Athaulpho Alves (grabada el mismo año que Clara Nunes), de Martinho da Vila, de Tereza Cristina, de Roberta Sá y  de Carla Visi.






Comentarios

Entradas populares de este blog

Búnbury y su mirada hacia la salsa

En mis intenciones y emociones alrededor de las versiones, no me canso de valorar a “Licenciado Cantinas” de Enrique Búnbury, un trabajo tan osado como la “N” que quiebra toda regla gramatical en su apellido. Es un álbum desafiante, donde temas de diferentes lugares violan las leyes bajo las cuales fueron creados, acomodándose a los estatutos de este genio. Pero como soy del barrio, está sobreentendido que mis vibraciones fueron más alta ante las versiones de “El mulato” y “El día de mi suerte”, dos temas salseros que me hicieron recordar que puedo “roquear” sin olvidar de donde vengo, acentuando mi orgullo por la música de Pacheco, Palmieri y La Ponceña. “El mulato” lo grabó Ricardo Ray y Bobby Cruz, y es resultado de la divina cohesión que permitió que los nacidos en Nueva York y de padres caribeños encontraran una identidad, siendo de aquí y de allá. Es una guajira soul muy bien lograda. En tanto que el “Día de mi suerte” es uno de los grandes éxitos de una de las duplas má...

Letreros de mi país

(Por Julio Virdes) Mi pasión es la fotografía. Con ella quiero contar cosas de nuestra cultura. Gozo mucho con algunos letreros que veo en las calles. Estos hablan del ingenio del dominicano, el cual pone en función a la hora de buscar el sustento y para denunciar y descargar sus pensamientos. Disfruten de esta serie de letreros que estaremos publicando periódicamente. Fotografías de Julio Virdes

Sabrina y Wateke o la crónica de una noche genial

(Por Alexis Méndez). Debo iniciar estas líneas aclarando mi satisfacción por compartirlas con los lectores y adelantando que las mismas son interesadas. Pero también debo citar una frase que siempre he escuchado de mi madre, “Amor no quita conocimiento”. Lo digo, porque independientemente de mi inclinación hacia la propuesta del Grupo Wateke, y a la grata sensación que me produce escuchar la voz de Sabrina Estepan, voy a referirme a un grupo de maestros que honra la escena del jazz de Santo Domingo y a la cantante dominicana más versátil y preparada de su generación. Toco madera si aseguro que quitarse el sombrero es poco cuando se escucha el sonido funk de Wateke, el cual viene entrelazado con elementos marcados de la música dominicana. Un ejemplo, entre muchos de los que sellan la originalidad de esta agrupación, se encuentra en el desempeño de su director, Rafael Díaz, quien a través de la batería ha desarrollado patrones rítmicos de la tambora y la guira. Traig...