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Introduciendo

Molina salió al escenario vestido negro, pero no con el característico frac que exige la función, sino con jeans, camisa y tenis negros. De igual manera, la informalidad vestía a los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), y es que la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional estaba llena, pero para presenciar un ensayo.
Luego de saludar al público, el hijo de Papa y Josefina lo advirtió-Esto es un ensayo, donde necesariamente tendremos que parar y retomar algunas partes para así depurarlas- No obstante, la experiencia fue maravillosa.
Eran las 5:00 de la tarde del martes 12 de Agosto, víspera de la presentación del concierto “Todo Beethoven” en el que la OSN interpretará la 5ta y 9na sinfonías del compositor alemán, dirigida por el maestro José Antonio Molina. Todo aquel espectáculo tenía como fin, la celebración del 35th aniversario del Teatro.
Las boletas se habían agotado y para complacer a los que no alcanzaron a comprarlas, se abrieron las puertas para que estos puedan presenciar aquel momento, el cual aprovechamos los que no teníamos el dinero para pagar el precio de la taquilla.
Nunca había visto a Molina en persona y en plena acción. Me agradó el aura que le rodea. Veía en él una personalidad imponente, acompañada de una expresión infantil, manifestada en cada pausa. Aunque todo el tiempo se mantuvo concentrado en preparar a la orquesta, nunca ignoró a la multitud que estaba a sus espaldas.
Aunque hizo la advertencia que más arriba señalo, siempre se ocupó de mantener complacido a los espectadores. Recuerdo que inició con el primer movimiento de la 9na, luego repaso algunos detalles de la misma sinfonía. Después de un interludio presentó un coro de 200 personas con el que interpretó el cuarto movimiento de la 9na. Después de repasar otros detalles, finalizó el ensayo con la interpretación del primer movimiento de la 5ta.
Fueron tres horas que pasaron y no me di cuenta, las cuales puedo definir como únicas e inolvidables. Y mientras escribía estas líneas reflexionaba en lo maravillosa idea que tuvieron los organizadores de este evento, la cual me nos dio la oportunidad de tener un contacto en vivo con el talento de Molina y la obra de Beetthoven. Eso me llevó a pensar en que ellos deberían abrir las puertas de algunos de los ensayos de la OSN a los colegios de clase media y baja. Así darían la oportunidad a los niños de escaso y medianos recursos de tener contacto con música de los grandes maestros. Es una idea lanzada al aire.

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